Tarot: Orígenes – Sistemas de lectura – Interpretación.


El tarot se ha asociado a las ceremonias festivos italianas de la Edad Media, los “Triunfos”. Puede que las primeras cartas fueran un regalo de los artistas que trabajaban en dichos espectáculos a sus patrones. Los Triunfos podrían ser el origen del término “triunfos”, que designa las cartas mayores. Inferior e izquierda: La Sacerdotisa y el Mago de una baraja italiana de la familia Visconti, de Milán. Sus be/ios están pintadas sobre papel vitela y bordeadas en oro.

Plancha para grabar 12 cartas de una baraja Minchiate del siglo xv/. La baraja incluye los signos del zodíaco, los cuatro elementos y las cuatro virtudes cardinales, así como las imágenes de tarot más habituales.

El Diez de oros y el As de espadas de una baraja italiana diseñada fiara la familia Visconti en el siglo xv. Se troto de algunas de las cartas de tarot más famosas del mundo.

Algunos estudiosos han asociado el simbolismo de los arcanos mayores con el budismo. El Diablo representa al dios de la muerte, el Carro al carro triunfal, y la Rueda de la Fortuna a la rueda del renacimiento. Estas cartas pertenecen a la baraja suiza IJJ.

Los órdenes de cruzados como los templarios (derecha) eran conocidas por sus rituales secretos. Muchas barajas reflejan su simbología.

Esta pintura muestra a un grupo de jóvenes jugando a las cartas con una baraja de tarot. A pesar de siglos de oposición por parte de la Iglesia, los juegos de cartas fueron un pasatiempo popular. Pueden advertirse claramente los bastos y los oros. Los cuatro palos de los arcanos menores son los precursores de los palos de la baraja internacional moderna. Los bastos se convirtieron en tréboles, los oros en diamantes, las copas en corazones y las espadas en picas
• El tarot en los monasterios
Sin embargo, y a pesar de la oposición de la Iglesia fueron posiblemente los monasterios los que más contribuyeron a preservar el tarot. Los monjes medievales impulsaron un sistema de aprendizaje conocido como mnemotécnica, que utilizaba una serie de imágenes pictóricas como ayuda a la . (Las estaciones del Via Crucis de las iglesias católicas sobre los episodios que concluyeron con la muerte de Jesús pueden considerarse una continuación moderna de este sistema.) de los sistemas mnemotécnicos medievales fue la baraja de Baldini, anteriormente imputada al artista y grabador italiano Andrea Mantegna y hoy en día atribuida a un período ligeramente anterior. Al parecer, la baraja, que contiene 50 imágenes paganas, fue utilizada por el y sus cardenales para mitigar el aburrimiento durante los siete meses de un congreso eclesiástico en 1459. En las bibliotecas de los monasterios, se conservaban antiguos grimoires (libros de hechizos mágicos) asociados a la alquimia y la astrología, libros sagrados de sectas perseguidas, como los gnósticos y los albigenses, que mostraban a los dioses clásicos en varias posturas, los monjes los estudiaban como las múltiples manifestaciones de Satán.
• Memoria, meditación y magia
Hay quien cree que las cartas del tarot son símbolos codificados de los libros de aprendizaje de los gnósticos o los albigenses. También se ha sugerido que el sistema mnemotécnico, que surgió en la antigua Grecia (el término procede de la palabra griega que significa “ser consciente”), implicaba meditar ante una serie de imágenes con un significado superior, símbolos de la ley divina del universo. El objetivo de la meditación era alcanzar un nivel de conciencia espiritual donde el alma se enriquecía gracias al poder de lo divino. Los monjes no eran los únicos que utilizaban el sistema mnemotécnico. A causa del interés del Renacimiento por la Antigüedad, talismanes, emblemas mágicos e imágenes clásicas se asociaron a los sistemas memorísticos y es posible que los arcanos mayores procedan de uno de ellos.
El hecho de que existan 22 arcanos mayores ha llevado a pensar que el tarot tiene un origen cabalístico. En la numerología cabalística, el número 22 es el de “todas las cosas”: el universo entero. La cabala es una recopilación de tradiciones y conocimientos místicos judíos acerca de la naturaleza del universo. Sus orígenes son oscuros, aunque algunos de sus aspectos podrían proceder del antiguo Egipto. Durante los siglos xn y xm se extendió por España y Francia, y fue adoptada por los humanistas cristianos del Renacimiento. Esotérica y de difícil comprensión, la cabala comparte una serie de ideas con el gnosticismo, aunque tradicionalmente se la ha vinculado a la magia. Para los primeros cabalistas, era una asociación peligrosa, aunque posteriormente los ocultistas explotaron esta vertiente, añadiendo sus propias interpretaciones a los escritos originales.
La cabalística asocia el número 22 a las 22 letras del alfabeto hebreo y a las 22 ramas del Árbol
de la Vida, que conectan todos los aspectos de lo divino subyacentes en el universo y en los seres humanos. El Árbol representa que el universo emana de Dios y describe el descenso de lo divino hacia lo humano y la senda para ascender y unirse a lo divino. El número de cartas y el simbolismo de los arcanos mayores, así como la forma en que se tiran las cartas podría reflejar esa visión de la creación del universo.

Los místenosos emblemas y símbolos de las brujas y hechiceras han sido comparados con los del tarot, una asociación explotada a menudo por los ocultistas.
• La sabiduría del antiguo Egipto
La consideración del tarot como un compendio de la sabiduría mística de la Antigüedad fue adoptada con particular entusiasmo por la Francia del siglo xvin. Durante el Siglo de las, anterior a la Revolución Francesa, florecieron de los ideales humanistas y se cuestionó de nuevo el dogma. Se fundaron sociedades secretas o semisecretas que tomaron a los templarios como ejemplo de las ideas anticlericales que se respiraban. Los masones de aquella época reivindicaron la herencia de los rituales de los templarios y de sus crípticos secretos.
En 1773, el erudito y masón francés, Antoine Court de Gébelin, escribió una serie de libros titulados Le Monde Primitif, en los que se analizan las costumbres, la ciencia y la religión del mundo antiguo, comparándolas con las de la civilización de su época. En el volumen 8, el autor examina el tarot y proclama su origen egipcio. Afirma que el tarot es un vestigio del libro sagrado del dios egipcio Tot, patrón de los escribas y los magos, cuya función, entre otras, era pesar el corazón humano durante el juicio que tenía lugar después de la muerte. Los griegos y romanos asociaban a Tot con su dios mensajero, Mermes o Mercurio. Lo consideraban el fundador de la alquimia, en la que el mercurio -elemento que lleva el mismo nombre que el dios- era el elemento más poderoso. Los neoplatónicos
dieron a Tot el título de Mermes Trismegistus (Mermes tres veces grande) y, en su honor, denominaron a la alquimia el “arte hermético”. Cuenta la leyenda que Mermes Trismegistus dictó 42 libros herméticos, iniciando así la filosofía del antiguo Egipto. Según la opinión de Gébelin, los fragmentos que sobrevivieron en forma de tarot habrían sido conservados por los gitanos después de su éxodo de Egipto.
Al tropezar por primera vez con el tarot, Gébelin es consciente de su antigüedad y afirma, que a pesar de que las cartas se habían usado durante siglos en Bélgica, Italia, Alemania y España para jugar y predecir el futuro, eran poco conocidas en Francia, a excepción del sur del país y el puerto de Marsella. Inicialmente, se pensó que los gitanos, que llegaron a Francia en el siglo xv, procedían de Egipto (el término “gitano” deriva de “egiptano”), aunque son de origen indio y emigraron a Europa vía Persia.
Las ideas de Gébelin fueron adoptadas entusiásticamente por un barbero parisino llamado Alliette, que se hizo famoso como adivino bajo el seudónimo de Etteilla (su nombre escrito al revés). Su libro sobre el tarot, publicado en 1775, y una baraja de su propia creación, son más notables por su sentido de la teatralidad y su olfato por los negocios que por la autenticidad de su investigación. Subrayó el aspecto adivinatorio de las cartas y su relación con la astrologia y la cabala, pero sus modificaciones e interpretaciones fueron rechazadas por los historiadores y nunca fueron tenidas en cuenta. No obstante, Etteilla no fue el adivino francés que acudió a la imprenta. Una de sus sucesoras más famosas fue Marie Le Normand, que aseguró su reputación al predecir la boda de Napoleón con Josefina. Desarrolló sus propios métodos y hoy en día aún se puede consultar su libro sobre cartomancia y su baraja de anas, basadas libremente en el tarot.
Hacia finales del siglo xvm, la teoría de Gébelín cobró ímpetu gracias al interés que suscitó la expedición de Napoleón a Egipto. La legada a Francia de lápidas, estatuas, papiros y otros objetos antiguos con misteriosos jeroglíficos, provocó una fascinación por todo lo egipcio. Sin embargo, para muchos, la fascinación se convirtió en decepción cuando la piedra Rosetta, descubierta en 1799 y que proporcionó la clave de la antigua escritura egipcia, no reveló conexión alguna con el tarot.
Los eruditos de principios del siglo xix, como Jean Duchesne (en un texto de 1844) y William Chatto (en otro de 1848), rechazaron h teoría de los orígenes egipcios del tarot por demasiado «Tverosímil y declararon su procedencia europea. Samuel Singer, en un texto de 1816, secundó la teoría de Covelluzo (siglo xv), según el cual las cartas se habían originado en Arabia.

Los objetos egipcios que Napoleón trajo a Europa en el siglo xvín excitaron la maginación popular, por lo que se extendió la creencia de que el tarot se había originado en el antiguo Egipto.
• La conexión gitana
Sin embargo, la asociación del tarot con los gitanos no se descartó tan fácilmente. Los eruditos franceses Boiteau d’Ambley, con un tratado sobre los de cartas en 1844, y J.A. Vaillant, que realizó un ensayo de 1857 sobre los gitanos (o remanís, tal como se los conoce por su nombre nativo, rom), afirmaron que el tarot era de origen gitano. D’Ambley escribió que la ligera influencia oriental que había detectado en las cartas procedía de la época en que los gitanos emigraron de la India a Persia, antes de llegar a Europa. Vaillant, que había vivido entre los gitanos, basaba su opinión en un experto conocimiento de su lengua (el romaní), cultura e historia.
Esta teoría fue rechazada por su colega francés Romain Merlin en un escrito de 1869, basándose en que el tarot era conocido en Europa mucho antes de la llegada de los remanís a Lüneburg (Alemania) en 1417. Sin embargo, hay pruebas de que los gitanos ya vagaban por Europa mucho antes. Al igual que Gébelin, el escritor Paul Huson, una de las autoridades modernas más relevantes sobre los orígenes del tarot, cita la presencia de la etnia gitana en el sur de Francia, y retoma las conjeturas sobre los vínculos entre Egipto y los gitanos. Observa que el santuario de santa Sara, patrona de los gitanos, en Les Saintes Maries de la Mer, en la región de la Camarga del sur de Francia, está situado en el legendario lugar de un antiguo altar dedicado a Mitra. El panteón de Mitra había sido asimilado al dios egipcio de la muerte, rebautizado como Sarapis.
Según otro escritor moderno, Wenzell Brown, los gitanos siempre han afirmado poseer un libro secreto muy antiguo, que sería la verdadera guía de la predicción mediante las cartas. Sin embargo, nunca se ha encontrado ningún ejemplar. Al parecer, sus métodos de adivinación se transmitían oralmente de madre a hija. Una asociación más convincente es la referente a la lengua romaní, derivada de una forma pura del sánscrito, la lengua indoeuropea más antigua. La palabra romaní para designar una baraja de cartas es tar, del sánscrito taru.
En 1855, Alphonse Louis Constant, famoso ocultista francés y prolífico escritor sobre magia bajo el seudónimo de Eliphas Lévi, secundó la teoría de que el tarot procedía de una antigua civilización del Oriente Medio y que llegó a Europa gracias a los remanís. Lévi, que había estudiado para sacerdote y se declaró católico toda su vida, desarrolló una nueva interpretación del tarot basada en la cabala. Ello ocurrió en un período de enorme interés por lo oculto, y los escritos de Lévi sobre este tema tuvieron una gran influencia. Sus ideas continuaron modelando las actitudes hacia el tarot por lo menos hasta la década de los años veinte, y hoy en día aún existe una baraja basada en sus ideas, diseñada por Oswald Wirth.

Los gitanos han sido siempre asociados o la predicción del futuro y a las cartas del tarot. La palabra romaní para designar una baraja es tar, lo que sustenta la opinión de que introdujeron el tarot en Europa.
• Los rosacruz
Los escritos de Lévi inspiraron a un grupo de ocultistas, magos y poetas simbolistas a encontrar un movimiento basado en las ideas del orden de los rosacruz, fundada en el siglo xvil y dedicada a la búsqueda del saber y a la especulación mística. Durante el siglo xviu, los rosacruz se habían involucrado en la masonería, poniendo de relieve su interés por el simbolismo y los rituales esotéricos. En el siglo xix, entre los miembros de la orden destacaba Papus (Gérard Encausse), un médico que fundó la escuela de lo oculto en la década de 1890. En 1889, publicó £/ tarot de los bohemios, donde afirma que los arcanos mayores simbolizaban el espiritual del ser humano. Incorporó las teorías de Lévi y las cartas de Wirth, relacionó los arcanos menores con el sistema numérico hebreo e introdujo interpretaciones de las cartas mediante conjuntos de tres: inicio, punto álgido y declive.
Las correlaciones con la cabala y las 22 ramas del Árbol de la Vida también inspiraron las enseñanzas de la Orden Hermética de la Aurora Dorada, una sociedad mágica inglesa fundada en 1887-1888, cuyos miembros pertenecían, en general, a la orden de los rosacruz. Uno de los fundadores de la orden era un estudioso de gran reputación, Samuel McGregor Mathers, quien definió el tarot como “un tratado sobre la voluntad humana y la iluminación espiritual”. Modificó y desarrolló las ideas de Lévi, alterando la secuencia numérica de los arcanos mayores e incorporando la astrología en sus interpretaciones. Otro miembro de la orden, el notorio defensor de lo oculto Aleister Crowley, reinterpretó el simbolismo del tarot y diseñó su propia baraja, conocida como la baraja Tbt. Según su opinión, el Loco debía iniciar la secuencia de los arcanos mayores y llevar el número O, por lo que la mayor parte de las barajas modernas siguen sus preceptos.

El misterio que rodea a los orígenes del tarot ha fascinado a estudiosos y adivinos durante siglos, muchos de los cuales crearon su propia baraja de tarot. como la baraja Tot que se muestra en estas páginas.
• Una nueva baraja
En 1916, el ocultista y escritor americano Arthur Edward Waite, miembro asimismo de la Aurora Dorada, trabajó para la artista
Pamela Colman Smith en el diseño de una nueva baraja del tarot. Conocida como la baraja Rider-Waite (Rider es el nombre de la editorial inglesa), se aleja de la tradición incorporando conceptos de los rosacruz a los arcanos mayores y, aún más sorprendentemente, recreando los arcanos menores, que muestran escenas en lugar de símbolos. Aunque los ocultistas y eruditos criticaron a Waite y Smith por sus modificaciones de los principios tradicionales y por la falta de de la nueva baraja, sus interpretaciones hizo el tarot más accesible para quienes las otras barajas resultaban demasiado difíciles. Hoy en día, la baraja Rider es una de las más utilizadas.
Poder imperecedero
Las explicaciones sobre la historia y el significado del tarot se siguen sucediendo hoy en día. Sin embargo, sean cuales sean sus orígenes, nunca ha habido un sólo modo de interpretar las cartas. Su simbolismo es tan evocativo que no existen dos personas capaces de llegar exactamente a las mismas conclusiones. Es posible que el misterio del tarot trascienda a las palabras y que la sabiduría derivada de las cartas sea simplemente lo que necesitamos para estimular nuestras propias percepciones. Sin embargo, no hay duda de que las cartas poseen una aura de misterio y poder que nunca deben utilizarse con malos propósitos.
Aurora Dorada, una sociedad mágica inglesa fundada en 1887-1888, cuyos miembros pertenecían, en general, a la orden de los rosacruz. Uno de los fundadores de la orden era un estudioso de gran reputación, Samuel McGregor Mathers, quien definió el tarot como “un tratado sobre la voluntad humana y la iluminación espiritual”. Modificó y desarrolló las ideas de Lévi, alterando la secuencia numérica de los arcanos mayores e incorporando la astrología en sus interpretaciones. Otro miembro de la orden, el notorio defensor de lo oculto Aleister Crowley, reinterpretó el simbolismo del tarot y diseñó su propia baraja, conocida como la baraja Tbt. Según su opinión, el Loco debía iniciar la secuencia de los arcanos mayores y llevar el número O, por lo que la mayor parte de las barajas modernas siguen sus preceptos.
• Una nueva baraja
En 1916, el ocultista y escritor americano Arthur Edward Waite, miembro asimismo de la Aurora Dorada, trabajó para la artista
Pamela Colman Smith en el diseño de una nueva baraja del tarot. Conocida como la baraja Rider-Waite (Rider es el nombre de la editorial inglesa), se aleja de la tradición incorporando conceptos de los rosacruz a los arcanos mayores y, aún más sorprendentemente, recreando los arcanos menores, que muestran escenas en lugar de símbolos. Aunque los ocultistas y eruditos criticaron a Waite y Smith por sus modificaciones de los principios tradicionales y por la falta de atractivo de la nueva baraja, sus interpretaciones hizo el tarot más accesible para quienes las otras barajas resultaban demasiado difíciles. Hoy en día, la baraja Rider es una de las más utilizadas.
• Poder imperecedero
Las explicaciones sobre la historia y el significado del tarot se siguen sucediendo hoy en día. Sin embargo, sean cuales sean sus orígenes, nunca ha habido un sólo modo de interpretar las cartas. Su simbolismo es tan evocativo que no existen dos personas capaces de llegar exactamente a las mismas conclusiones. Es posible que el misterio del tarot trascienda a las palabras y que la sabiduría derivada de las cartas sea simplemente lo que necesitamos para estimular nuestras propias percepciones. Sin embargo, no hay duda de que las cartas poseen una aura de misterio y poder que nunca deben utilizarse con malos propósitos.
























Imrpesionante artículo, me lo añado a mis favoritos, es la mejor cronología histórica de tarot que he leído.
Saludos y gracias por compartir!