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Archivos de la categoría ‘Los dogones de Mali y el enigma de Sirio’

¿De dónde venimos?

Esta ha sido siempre una pregunta que me ha consternado. A lo largo de toda mi vida. Siendo muy joven cayó en mis manos un libro que me descubrió un nuevo horizonte, “El retorno de los brujos” de (1960, L. Pauwels y J. Bergier).

La lectura del libro hizo que de repente todo diera la vuelta, lo oficial, lo científico comenzó a tambalearse en mi cerebro, lo mágico, la leyenda era visto ahora con otros ojos. Estas historias eran realmente algo más que cuentos.

Hoy vamos a rescatar de nuevo a unos brujos, son los herederos ancestrales de una cultura tribal en África, en Malí.

Pero de momento vamos a regresar a un pasado más reciente 1862. En esa fecha el astrónomo Alban Clarke descubrió por primera vez a la compañera de una estrella de leyenda, Sirio. Este astrónomo descubrió que Sirio tenía una compañera Sirio B. Más tarde se estudió que Sirio B tardaba 50,04 años en contemplar una órbita alrededor de su hermana.

Se tardaría muchos años en descubrir, que en realidad el sistema de Sírio era Triple. Cientos de años de observaciones astronómicas, de teorías matemáticas, todo un periplo científico para descubrir algo, que ya se sabía. Estaba en las leyendas.

El antropólogo Marcel Griaule pasó toda su vida recabando datos de estos brujos, cuyas tradiciones hablaban de un sistema con tres estrellas. Hablaban de la densidad de Sirio B (hoy se sabe que una cucharilla de tierra de esta estrella pesaría en la Tierra un cuarto de Tonelada. También celebraban cada 50 años el final de la rotación de Sirio B sobre Sirio A.

Todo este conocimiento formaba parte de un legado de unos “dioses” que bajaron del cielo en naves (muy parecidas a las pirámides americanas). El dios principal se llama Amma este dios creó a las primeras criaturas llamadas NOMMO, estos eran seres mitad hombre mitad pez.

Ogo fue el primer Nommo que descendió a la Tierra a bordo de un arca para sembrar la vida en la Tierra. Este desobedeció las instrucciones de Amma quién tuvo que enviar a otro Nommo para poner las cosas en orden Q. Este murió sacrificándose por todos los hombres, y resucitó con aspecto humano trayendo en su arca a los antepasados de los dioses. (A los lectores del blog esta historia sin duda les suena, Enki, Annu y las tablillas Sirias, A los egiptólogos también les suena es la historia de Osiris que fue sacrificado para traer el conocimiento a los humanos. A los cristianos esta historia también les suena, un Dios que se hizo hombre y murió sacrificado para el bien de la humanidad).

De repente, todo adquiere sentido, el pasado se une y da forma a un presente. Pero ello supone demoler los muros de la desinformación creados durante siglos. ¿Había que hacer algo para destruir una prueba tan evidente, tan sencilla? Sólo cabía una solución decir que astrónomos exploradores estuvieron en contacto con los dogones en 1925 y les informaron sobre Sirio. Luego una figura “de prestigio, afín al nuevo Orden mundial” Carl Sagan que diga que eso fue así y asunto solucionado, de nuevo se restablece la historia oficial de siempre.

Robert Temple miembro de La Sociedad Astronómica de Londres publicó el libro el misterio de Sirio. Este autor después de estudiar todos los datos, dedujo que la única hipótesis factible era un origen extraterrestre de la información. En cuanto apreció ese término “extraterrestre”, fue desprestigiado y sus opiniones quemadas en la hoguera de la desinformación.

Carl Sagan y sus secuaces, sin embargo no pudieron ocultar que además de la tradición oral, los dogones habían plasmado sus creencias en vasijas con una datación de cientos de años atrás.

Luego aparecería la alineación de las pirámides en Egipto y la diosa Isis representante de Sirio con sus dos hermanas navegando en la Barca celestial, pero eso es más de esta historia.

Todas y cada una de las leyendas de todos los lugares de la Tierra nos hablan de un conocimiento antiguo que vino del espacio y creó a los hombres.

De ahí venimos, de ellos, de los dioses que nos crearon, de los dioses que nos modificaron, de los dioses que nos utilizan, de los dioses que nos quieren dar la consciencia.

No nos olvidemos que somos su obra. Ellos son los verdaderos dueños de todo incluso de la élite de humanos empeñados en cerrarnos los ojos para que no miremos al cielo y vivamos pegados a la tierra, a su tierra y a la sociedad de esclavos desinformados.

Pero los brujos nos siguen diciendo que el futuro nos va a alcanzar. Que el hombre será liberado por fin.

De nuevo los desinformadores querrán confundirnos, asustarnos para que aceptemos su cárcel.

Están acabados, sus mentiras no se sostienen ya.

Ahora todos conocemos las leyendas y todos sabemos lo que significan.

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La tradición gnóstica afirma un origen extraterrestre para los Niños de Seth. Los gnósticos cristianos afirman que su progenitor Seth, el tercer hijo de Adán y Eva, era diferente a sus hermanos Caín y Abel, y que disfrutó de una conexión sin trabas con el reino divino y sus habitantes celestiales. Se encarnó entre nosotros, viniendo como un mensajero de luz, un redentor, desde un mundo más allá de nuestro mundo imperfecto. Los descendientes de Seth, dice el Evangelio de los Egipcios apócrifo recientemente encontrado entre los manuscritos del Mar Muerto, son “la raza inmortal que vino de los tres mundos (anteriores)”.
En la tradición egipcia antigua, Seth es un dios del cielo, uno de los doce dioses y diosas del panteón egipcio y hermano de Osiris, el dios principal egipcio a quien mató y desmembró. Por esa razón Seth, figura en la mitología popular del Egipto Antiguo como una fuerza perversa. No obstante deberíamos entender que la muerte de Osiris por Seth se refiere en la iniciación egipcia a la muerte que experimenta el iniciado para poder resucitar como hombre nuevo. Seth es la figura más misteriosa de la mitología egipcia, el alter ego de Osiris. Seth es el portador de cultura, a la vez que es el que viene a destruir aquello que ya está caduco para poder sembrar nuevas semillas. Seth es el duro e implacable, “cruel” maestro-chamán, el hermano oscuro de Osiris que guía al neófito por los mundos del más allá.
Seth, la raza de Seth, es la raza de dioses y semidioses que inician en los misterios egipcios. Ellos trajeron en el origen de los tiempos el conocimiento y la iniciación que ayuda al hombre a elevarse sobre la faz de la tierra.
Aquí entendemos el efecto de la vulgarización de los misterios. El judío incorporó a Seth en su propia mitología, otorgándole el pedigrí adámico e identificándolo con los ángeles caídos rebeldes cuya historia se contiene en los apócrifos libros de Enoc judíos y en los Jubileos. Éstos cuentan cómo Azazel, el Jefe de los Hijos de Dios, cayó desde el cielo con su hueste angélica debido a su desobediencia del “Altísimo”. Los ángeles caídos se casaron con seres humanos, y así se convirtieron en los padres de una raza superior en conocimientos y habilidades mágicas.
Los esenios de Palestina creían que sus progenitores espirituales, los ángeles caídos, les habían transmitido sus maravillosas facultades sanadoras. De hecho, la palabra griega Essenoi está relacionada con la palabra Hasaya del arameo, que significa “piadoso” y con Asa, “él sanó” y por lo tanto tiene relación con el nombre del ángel caído Asael o Azazel (que significa sanador o visionario de Dios, una descripción peculiarmente acertada de los doctos disidentes esenios de la época de Cristo).
Los posteriores gnósticos de Nag Hammadi también situaron en este contexto su tradición acerca de Seth, representándolo como un Hijo de Dios que vino voluntariamente de los mundos del cielo y fue el padre de una raza de gran sabiduría sobre la Tierra. Ellos también creyeron que era un ser de luz y no de obscuridad. El sacerdocio judío, notable por su tergiversada interpretación de los mitos de los pueblos circundantes, consideró a los Hijos de Dios unos atroces réprobos, pero Seth más bien es como lo ven los gnósticos, el equivalente al Bodhisattva, un Portador de Luz enviado a la Tierra para ayudar a la humanidad a liberarse.
Las implicaciones jerárquicas en la tradición de Seth han repugnado a la mente moderna, temerosa ante cualquier forma de verdadero elitismo, tanto como lo repugna el sacerdocio judío. Todavía más inaceptable sería en la actualidad pensar sobre el abismo que existe entre las razas humanas. Y aún más, sobre el abismo entre la raza superior y lo que queda sobre la superficie de este planeta.
Los Niños de Seth han nacido al mundo con un patrimonio de conocimientos y poder innatos acreditados por su pertenencia a otra raza. Ellos son los Antiguos, ya iluminados y con acceso a facultades psicoespirituales que pertenecen a un mundo distinto, a un tiempo diferente al nuestro y que les confiere el derecho y la obligación de gobernar.
Los Niños de Seth tenían la reputación de ser unos grandes astrónomos, lo que nos recuerda a Pitágoras, el maestro iniciado en los Misterios Solares de Egipto, quien tenía unos conocimientos astronómicos sorprendentes. Aunque vivió 700 años antes, fue más explícito que los gnósticos al referirse al origen extraterrestre de los dioses. Respecto al alma, Pitágoras afirma que “emana de un orden espiritual invariable y más elevado, así como también de la evolución anterior, de un sistema solar extinto y ha habitado muchos otros sistemas solares parecidos”. El destino del hombre ha de ser elevarse por encima de él mismo, más allá de la luna, más allá de las órbitas de los planetas más lejanos, más allá de este sol y de las estrellas, para volver al mundo que es el auténtico hogar y que permanece lejos de este sistema solar, en las profundidades del universo.
En Sumer, Anu era el dios de los cielos. Los Annunaki sumerios son la misma raza celeste que la tradición egipcia identifica como la raza de Seth.

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