Extraños hechos y visiones de objetos voladores no identificados (ovnis) han tenido lugar desde tiempos remotos, intensificándose después de 1947. Se cree que existe una extraña conexión entre los ovnis y algún tipo de poderes ocultos. El mismo Jesús dice a sus discípulos, que antes de su segunda venida “habrá grandes terremotos y, en diversos lugares, hambres y pestes; habrá también prodigios aterradores y grandes señales en el cielo”. Lo que en algún momento fue considerado un mito, es hoy día visto como una realidad paralela que habita entre nosotros. El fenómeno ovni encierra grandes peligros para quienes no están preparados, pues puede provocar el culto a unos seres que sirven a las personas para escaparse de su propia realidad. El fenómeno de las abducciones
(secuestros) de personas por seres supuestamente extraterrestres merece especial atención. Sus terribles experiencias pueden ser muy valiosas para llegar al fondo de todo este asunto. No todo avistamiento de un ovni supone una abducción, pero, por regla general, toda abducción supone un experimento con el secuestrado, con una pérdida de memoria de lo ocurrido, así como una pérdida inexplicable de tiempo. Por una parte los casos de avistamientos y abducciones se han multiplicado, pero los gobiernos tienden a minimizar el asunto restándole importancia. ¿Cuál es la razón? Tal vez, según informaciones no confirmadas, existen pactos y acuerdos entre ciertos gobiernos y estos seres extraterrestres (o intraterrestres según algunas opiniones). Las teorías de la conspiración del ocultamiento extraterrestre son teorías que argumentan que la verdadera evidencia de los objetos voladores no identificados como visitantes extraterrestres está siendo reprimida por diversos gobiernos de todo el mundo. Según el Comité para la Investigación Escéptica, estas teorías están respaldadas por una evidencia escasa, a pesar de las importantes investigaciones en el tema por parte de organismos científicos no gubernamentales. Algunas de estas teorías indican que el gobierno está permitiendo explícitamente tratos con extraterrestres a cambio de tecnología. Los elementos presentes en la teoría de conspiración del ocultamiento extraterrestre, pueden incluir la supuesta manipulación de ciudadanos, mediante los fenómenos de abducciones y los misteriosos Hombres de Negro. Asimismo también implican la desacreditación u ocultación de supuestas pruebas, tales como una serie de incidentes ovni, como el caso Roswell, la Operación Majestic 12, o las misteriosas construcciones y figuras de Marte. Nos adentramos en un terreno resbaladizo, ya que no se dispone de información oficial al respecto y, por lo tanto, la información procede de fuentes muchas veces no contrastadas.
Santiago Martínez Concha escribió un interesante libro titulado “La conexión atlante”, en que me he basado parcialmente para escribir este artículo. Su autor plantea la existencia de una realidad paralela a la que conocemos. Este libro hará pensar a algunos sobre el devenir de la historia del mundo y de la raza humana. El misterioso capítulo 6 del Génesis, escrito en la versión antigua de la Biblia de Jerusalén o en otra de las versiones clásicas de la misma, referente a los Nefilim, despertó el interés de Santiago Martínez. Durante muchos años las verdades allí expuestas de manera muy simple le llevaron a investigar y a descubrir lo que ha sido uno de los secretos más largos y mejor guardados de la humanidad. Develar el secreto allí escondido durante siglos y entender la trascendencia del mismo es el propósito principal del libro de Santiago Martínez.
Se ha buscado una explicación extraterrestre para la construcción de las pirámides de Egipto y para otros hitos de las viejas civilizaciones, como las mesoamericanas. Pero lo curioso es cuando nos remontamos a una época todavía más remota, anterior al Neolítico: el Paleolítico Superior e incluso Medio. Inevitable es entonces no referirse a unos enigmáticos dibujos descubiertos en las famosas cuevas de Altamira. Tales pinturas rupestres tienen una antigüedad de unos 13000 años, siglo arriba o abajo. Además, no son únicas, sino que en Francia también se han encontrado formaciones pictóricas similares. ¿Debemos considerar esos dibujos como un tipo de crónica periodística de finales del Paleolítico? Si los platillos volantes de Altamira sorprenden, los astronautas de Tassili son todavía más increíbles. Las cavernas de Tassili están en el Sahara, en el sur de Argelia. En superficie la temperatura es infernal. Por debajo, las cuevas guardan lo que podría haber sido el Museo del Prado del arte rupestre, aunque buena parte de las pinturas se han estropeado por la erosión. Pues bien, en Tassili hay una serie de figuras en estado precario cuya reconstrucción por medios digitales ha sido sorprendente: parecen tratarse de extrañas figuras con casco y botas, como si fuesen astronautas y seres marcianos. La datación de las pinturas es de 12000-14000 años. Más recientes son los hallazgos en una zona de difícil acceso de la India, en el distrito de Hoshangabad, estado de Madhya Pradesh. En unas grutas se encontraron pinturas rupestres de seres y artefactos voladores que indicaban, tal vez, una visita extraterrestre, hace miles de años, en las futuras tierras de Siddharta. Durante la Edad Media, algunos artistas no perdieron la oportunidad de plasmar en sus obras algunos dibujos, que claramente parecen representar a ovnis. Entre ellos destaca una pintura realizada por Carlo Crivelli (1430-1495), titulada “La Anunciación” (1486), que encontramos en la Galería Nacional de Londres. Vemos una forma discoidal de la que parte un rayo de luz hacia la cabeza de María. Todo esto es muy misterioso y difícil de creer. Pero, viendo los dibujos, no es fácil mantener el escepticismo. Algunos de los ejemplos dados se sitúan justo a las puertas de la gran revolución del neolítico, que tan inexplicable resulta a los investigadores. De repente, en unos plazos increíblemente cortos, el hombre dio un salto tecnológico y cultural asombroso. ¿Hubo alguna ayuda exterior?
Marte continúa siendo un gran misterio. Por ejemplo, los famosos canales de Marte son líneas que varios astrónomos han creído ver en la superficie del planeta Marte. Casi desde el principio, las observaciones telescópicas habían mostrado que en la superficie de Marte se encontraban grandes regiones brillantes de color amarillento, a las que se llamó “desiertos”, que cubrían las tres cuartas partes del suelo del planeta. En 1877, el astrónomo italiano Schiaparelli observó que sobre estas regiones se veían formaciones rectilíneas de color oscuro y se les dio el nombre de “canales”. En 1908, el astrónomo norteamericano Percival Lowell, investigador de gran prestigio en el mundo de la ciencia, llegó a la conclusión de que los canales habían sido construidos por seres inteligentes para llevar el agua, que escaseaba en la superficie marciana, desde los casquetes polares hasta las regiones desérticas. Nuevas y más recientes observaciones, realizadas con potentes telescopios, demostraron que realmente existían ciertos accidentes geográficos de trazado más o menos lineal en la superficie marciana. Estos correspondían a los llamados canales de Lowell, pero aparentemente no poseían las notables características descritas por él. De todos modos, muestras de enormes canales enterrados, de unos 200 km de ancho, aparecieron con las sondas que exploran bajo la superficie. Dichos canales son capaces de haber drenado toda el agua de los océanos hacia el interior del planeta. Los viajes exploratorios no tripulados, realizados por naves espaciales de los Estados Unidos, nos han demostrado y preparado con un acopio de indicios para poder aceptar la existencia de la vida en Marte en un pasado, aunque no sabemos qué tan distante en el tiempo. Otras fotografías extraordinarias demuestran que en Marte podría existir vida organizada y altamente tecnificada. Y como si fuera poco, no solamente la existencia de vida es parte de la realidad marciana sino también lo que parece ser la existencia de una civilización aparentemente desaparecida.
En la región conocida como Cydonia, las naves espaciales han tomado extraordinarias fotografías de las anomalías marcianas: Pirámides que conectan esta tecnología con la planicie de Giza en Egipto, obeliscos que recuerdan a los del templo de Karnak, formas orgánicas semejando bosques de arbustos o coníferas, fósiles microscópicos tubulares, colonias de bacterias, ovnis, estructuras semejando extraños edificios, luces que emanan a la manera de reflectores del interior del planeta a través de lo que parecen ser grietas, objetos en movimiento sobre la superficie, formas reticulares y semicirculares y otras estructuras como un óvalo gigantesco de 900 metros de largo y otras formas que se asemejan a un aeropuerto moderno con una superficie de 25 km2, etc. Fotos que no encajan con los patrones de formaciones naturales producidos por los impactos planetarios, movimientos tectónicos, huracanes o explosiones volcánicas. Todo parece apuntar a que tanto Marte como nuestro satélite, la Luna, están siendo actualmente utilizados como base de una civilización con sofisticada y desconocida tecnología. Una civilización que pudo haber escapado de la Tierra hacia esos lugares o que por el contrario, nos pudo haber llegado de Marte o de un planeta más distante como Nibiru, supuestamente habitado por los anunnaki, que forman parte de la mitología e historia de los sumerios. El término Anunnaki es el nombre de un grupo de deidades sumerias y acadias relacionados con los Anunna (los “cincuenta grandes dioses”) y los Igigi (dioses menores). También se considera que el significado es “los de la sangre real”, mientras otros grupos, principalmente ufológicos, postulan que significa (“cielo y tierra“), que es descrito como la quinta generación de dioses en la epopeya babilónica de la creación celestial, el Enuma Elish. La cabeza del consejo de Anunnaki era el gran Anu, mientras que los otros miembros eran sus descendientes. Su lugar fue tomado por Enlil, que, en la antigüedad, era considerado como el separador del cielo y de la tierra. Esto dio lugar a un conflicto entre Enlil, de Nippur, y su hermanastro Enki, de Eridu, sobre la legitimidad de Enlil como gobernante celestial y terrestre.
Enki, además de ser el dios del agua dulce, era también dios de la sabiduría y de la magia, y era mirado por algunos como alquimista. Cuando los anunnaki rehusaron continuar trabajando para obtener oro, Enki creó la humanidad, para que ésta asumiera la responsabilidad de realizar las tareas que los dioses habían abandonado. La reinvención del término anunnakis surgió en 1964 con el libro del asiriólogo Adolph Leo Oppenheim “Mesopotamia antigua: Retrato de una civilización muerta”, quien popularizó este nombre. En algunos grupos de ufólogos y astro-arqueólogos, como Zecharia Sitchin, este es el nombre que reciben los extraterrestres, de los cuales ellos postulan que se habrían basado los mitos, debido a que habría existido una hipotética intervención extraterrestre en la Antigüedad. Recientemente canales como History Channel ha lanzado una serie de documentales en los cuales se muestra esta teoría con detalle. Según el documental, estos seres llegaron de su planeta, que estaba decayendo a causa de problemas atmosféricos y necesitaban un mineral capaz de contener los rayos ultravioleta, algo así como la capa de ozono. Encontraron en el oro el perfecto elemento químico para restaurar su atmósfera. El tiempo pasó y se cansaron de extraer por sí mismos el material y por ese motivo decidieron hacer que el primitivo ser humano evolucionara artificialmente para que realizara el trabajo de la extracción. Sería por esto que no se encuentra el eslabón perdido en la cadena evolutiva del ser humano. Los anunnaki enseñaron a los humanos parte de sus conocimientos. Pero la ciencia todavía no tiene evidencias que confirmen estas teorías. Nibiru, para los babilonios, era un cuerpo celeste asociado con el dios Marduk. Nibiru significa algo así como “lugar de transición“. En muchos textos babilonios se identifica con el planeta Júpiter, aunque en la tablilla 5 del Enûma Elish se asocia con la Estrella Polar, que también se conocía como Thuban. La existencia del planeta Nibiru fue imaginada por Zecharia Sitchin, basándose en la idea de que las civilizaciones antiguas habrían obtenido sus conocimientos y su desarrollo gracias a hipotéticos contactos con extraterrestres. En opinión de Sitchin, el planeta habría adquirido el nombre del dios babilonio Marduk a consecuencia de una usurpación del poder por parte de este dios en el 2024 a.C. Según la descripción de Sitchin sobre la cosmología sumeria, Nibiru sería el buscado «duodécimo planeta», o el Planeta X, que incluye la descripción de 10 planetas, más el Sol y la Luna.
Sitchin también indica que en la antigüedad se habría producido una catastrófica colisión de uno de sus satélites con Tiamat, un hipotético planeta que habría estado situado entre el planeta Marte y Júpiter; hecho que habría formado el planeta Tierra y el cinturón de asteroides. Además, según Sitchin, Nibiru habría sido el hogar de una poderosa raza alienígena, los anunnaki. Como consecuencia de la colisión, según afirma Sitchin, el planeta Nibiru habría quedado atrapado en el Sistema Solar, volviendo al lugar de la colisión periódicamente en una órbita excéntrica. Más tarde vinieron a la Tierra. Sitchin cita algunas fuentes que según él, hablarían sobre el planeta, que posiblemente sería una estrella enana marrón, y que estaría en una órbita sumamente elíptica alrededor del Sol, que tuvo su perihelio hace aproximadamente 3600 años y que tendría un período orbital de unos 3600 a 3760 años. Sitchin atribuye estos datos a los astrónomos de la civilización maya. En un libro recientemente publicado, titulado “2012: cita con Marduk“, el escritor e investigador turco Burak Eldem presenta una nueva hipótesis. Sugiere que son 3661 años los que duraría el período orbital del supuesto planeta y afirma que habría una fecha de regreso hacia el año 2012, ya transcurrido. Según la teoría de Eldem, 3661 es un séptimo de 25627, que es el ciclo total según el calendario maya extendido. El último paso orbital de Marduk, añade, sucedió en el 1649 a.C. y causó grandes catástrofes sobre la Tierra, incluyendo la erupción de la isla Thera, en el mar Mediterráneo. Según los seguidores de Sitchin, sus ideas estarían avaladas por su dominio en lenguas muertas como el sumerio, y asistidas por la traducción de tablillas. Marshall Masters, en uno de sus libros, apoya la hipótesis de la existencia del planeta Nibiru en nuestro sistema solar. Si se aceptaran algunas de las teorías sobre Marte, seguramente se acelerarían los planes para enviar una expedición tripulada. Es muy posible que esto ya esté en marcha y que los americanos y los rusos estén planeando una misión tripulada a fin de verificar algunos de estos descubrimientos. Una serie de reuniones entre americanos y rusos realizadas para discutir estos temas parecería demostrarlo. Por otra parte, la NASA han presentado su primer prototipo de máquina productora de oxígeno a partir del dióxido de carbono, presente en la atmósfera marciana. Tiene el tamaño de un horno pequeño y está accionado por energía solar.
























Quizás el testimonio más antiguo que relaciona a los supuestos dioses con los objetos volantes no identificados, sea el que transmiten los aborígenes de los montes Kimberley, en el noroeste de Australia. Cuentan que en tiempos remotos sus dioses trazaron sobre las rocas unos dibujos antropomorfos de notable tamaño, los Wandjinas, con rostros carentes de boca y rodeadas sus cabezas por uno o dos semicírculos en forma de herradura, con finas líneas que irradia el círculo exterior. Los “wandjinas” fueron unos seres que trajeron la civilización y la prosperidad y, al igual que otros dioses del resto del mundo antiguo, su símbolo era la serpiente emplumada.En estas pinturas aparecen figuras de seres calzados con sandalias (cuando los aborígenes siempre han ido descalzos), variando el número de dedos de las manos y de los pies de 3 a 7.De todas la fig
























