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Posts etiquetados ‘Salvador Freixedo’

Existe un escritor español nacido en Galicia en 1923 que a sus 30 años se ordenó sacerdote católico, para años después ser repudiado por su orden jesuita y convertirse en ex-sacerdote, y junto a los conocimientos de diversas materias que había colectado consagrarse al estudio de los fenómenos paranormales y ovnilógicos, muestra de lo cual son sus diferentes libros.
Del libro de Salvador Freixedo, que así se llama el autor, “¡Defendámonos de los Dioses!”, publicado en 1984, hemos escogido estos párrafos que aluden a un paralelismo notado desde hace tiempo por más de un estudioso de la historia de las tribus aztecas en Méjico, y que es lo análogo de su historia con la que se relata en el Viejo Testamento.
Las hipótesis para ello no son tajantes, pudiendo aventurarse aún una contaminación sacerdotal por parte de gente del Viejo Mundo que hubo venido siglos antes de Colón, puesto que se prueba haber más paralelismos todavía.
La tesis de Freixedo, que está planteada esquemáticamente y pudiendo perfeccionársela, es más inquietante porque implícita en ella está la existencia de entidades usurpadoras que se hacen adorar y seguir como divinidades, imponiendo a sus pueblos escogidos ciertas repugnantes prácticas que sólo los satisfacen a ellos, estableciéndose una similar identidad entre ellas o la participación de una tendencia común.
(…) Los diez mandamientos fundamentales de la religión cristiana, no sólo son el fruto de la aparición de uno de estos seres suprahumanos, sino que fueron entregados personalmente por él y nada menos que grabados en piedra, si es que hemos de creer a lo que por más de tres mil años ha venido enseñando el judeo-cristianismo.
En el libro más respetado en todo el mundo occidental, se nos dice que un ser llamado Yahvé se apareció en una nube desde la que se comunicaba con los humanos. Una nube que, según leemos en el Pentateuco, hacía cosas muy extrañas para ser una nube normal.
Este señor, al que acompañaban otros seres suprahumanos dotados de extraordinarios poderes (que por otro lado eran bastante parecidos en sus pasiones a los hombres y que con mucha frecuencia se inmiscuían abiertamente en sus vidas) estuvo apareciéndose de la misma manera durante varios siglos a todo el pueblo hebreo y de una manera personal a diversos individuos a los que les indicaba cuál era su voluntad específica en aquel momento.
Estos seres suprahumanos a los que nos referimos, se presentaban siempre como enviados por aquel ser que se presentó en el monte Sinaí; y el mismo Cristo – al que, como ya he dicho, consideramos no como uno de estos seres suprahumanos, sino como a un humano extraordinario – se presentó siempre como un enviado de aquel señor del Sinaí al que él llamaba su “padre”.
Posteriormente en el cristianismo, las apariciones de todo tipo de seres no humanos, o humanos ya glorificados, son cosa completamente normal y admitida por las autoridades de la Iglesia.
Negar ahora este hecho, tal como pretenden hacerlo algunos teólogos modernos, es querer tapar el sol con un dedo.
A los que nos digan que Dios tiene el derecho de manifestarse como quiera y a los que nos presenten la teofanía del judeo-cristianismo como algo único, les diremos que si bien es cierto que Dios tiene el derecho de presentarse como quiera, no es lógico que lo haga con todas las extrañísimas circunstancias con que lo hizo en el caso del pueblo hebreo, y por otro lado no estaremos de acuerdo de ninguna manera en que el caso judeo-cristiano sea un caso único.
Muy por el contrario, nos encontramos con que la manera de manifestarse Yahvé al pueblo hebreo no difiere fundamentalmente en nada de la manera que otros dioses usaron para manifestarse a sus “pueblos escogidos”; porque como ya dijimos, estos seres suprahumanos gustan de “escoger” un pueblo en el que centran sus intervenciones con la raza humana, y en el que influyen positiva y negativamente, a veces de una manera muy activa y directa.
En este particular, el judeo-cristianismo no tiene originalidad alguna tal como enseguida veremos.
Lo que sucede es que los cristianos, al igual que los fieles creyentes de otras religiones, concentrados en el estudio y en el cumplimiento de sus dogmas y ritos, y aislados por sus líderes religiosos de las creencias y ritos de otros pueblos, han ignorado y continúan ignorando hechos históricos que por sí solos son capaces de sembrar grandes dudas sobre la originalidad y la validez de las propias creencias religiosas.
LAS TEOFANÍAS SE REPITEN
La experiencia de haber sido “adoptados” por un “dios”, es casi común a todos los pueblos de la antigüedad, con la circunstancia de que esta adopción conllevaba ciertas condiciones que eran también comunes a todos los pueblos:
la exigencia de sacrificios sangrientos de una u otra clase, a cambio de una protección (que resultaba ser tan mentirosa y, a la larga, tan poco eficaz como la que Yahvé dispensó al pueblo hebreo).
De hecho leemos en una nota de la Biblia de Jerusalén:
“En el lenguaje del antiguo Oriente, se reconocía a cada pueblo la ayuda eficaz de su dios particular”.
Si bien es cierto que las mitologías y leyendas folklóricas de la antigüedad no tienen en muchos casos prueba alguna documental (aunque en muchos otros casos sí la tienen) nadie puede negar la realidad altamente intrigante de que de hecho muchos pueblos, separados por miles de años y por miles de kilómetros han tenido creencias y practicado ritos muy semejantes; ritos y creencias que, analizados a fondo, se dirían procedentes de un tronco común.
Con la peculiaridad de que muchos de estos ritos y creencias son bastante antinaturales e ilógicos, pudiendo uno llegar a la conclusión de que no brotaron espontáneamente de la mente de los humanos como una ofrenda a sus “dioses protectores”, sino que les fueron impuestos a los terrícolas por alguien que, a lo largo de los siglos, ha conservado los mismos gustos retorcidos, contradictorios y en muchos casos crueles.
PARALELOS ENTRE LAS TEOFANÍAS
Volviendo al caso histórico del pueblo hebreo, y dejando de lado a los otros dioses de los pueblos de Mesopotamia, tan desconcertantemente parecidos a Yahvé y contra los que éste tenía tan tremendos celos,
Baal
Moloc
Nabú
Aserá
Bel
Milkom
Oanes
Kemós
Dagón, etc.,
…vamos a fijarnos en una experiencia específica y extraña exigida por Yahvé al pueblo hebreo y vamos a encontrarnos con otro pueblo (separado del pueblo hebreo por unos 10.000 kilómetros en el espacio y por unos 3.000 años en el tiempo) al que su “dios protector” le hizo pasar por la misma extraña experiencia.
Me refiero al hecho de andar errantes por muchos años antes de llegar a la “tierra prometida” y bajo el mandato específico y la dirección inmediata de Yahvé.
El lector que quiera conocer más a fondo los detalles de todo este peregrinar no tiene más que leer el libro del Éxodo, que es uno de los cinco primeros que componen la Biblia.
HEBREOS Y AZTECAS
Pues bien, esta extraña aventura – que tiene que haber resultado penosísima para el pueblo judío – la vemos repetida con unos paralelos asombrosos e incomprensibles en el pueblo azteca.
Según las tradiciones de este pueblo, hace aproximadamente unos 800 años que su dios Huitzilopochtli se les apareció y les dijo que tenían que abandonar la región en que habitaban y comenzar a desplazarse hacia el sur,
“hasta que encontrasen un lugar en el que verían un águila devorando a una serpiente”.
En este lugar se asentarían y él los convertiría en un gran pueblo.
La región en que por aquel entonces habitaban los aztecas estaba en lo que hoy es terreno norteamericano – probablemente entre los estados de Arizona y Utah – y por lo tanto su peregrinar hasta Tenochtitlán fue notablemente más extenso que el que a los hijos de Abraham les exigió su “protector” Yahvé.
La caminata de los “Hijos de la Grulla” (como tradicionalmente se llamaba a los aztecas) fue de no menos de tres mil kilómetros y no precisamente por grandes carreteras sino teniendo que atravesar vastos desiertos y zonas abruptas y de densa vegetación que ciertamente tuvieron que poner a prueba su fe en la palabra de su dios Huitzilopochtli.
Pero por fin, después de mucho caminar encontraron en una pequeña isla, en medio del lago Texcoco, el águila de la profecía devorando una serpiente en lo alto de un nopal.
Esta pequeña isla estaba exactamente donde ahora está la impresionante plaza del Zócalo, en medio de la ciudad de México. La febril actividad constructora de los aztecas – muy influenciada por otros dos pueblos que anteriormente se habían distinguido mucho por sus grandes construcciones: los olmecas y los toltecas – pronto convirtió aquellos lugares pantanosos, en la gran ciudad con la que se encontraron los españoles cuando llegaron a principios del siglo XVI.
Hoy día ya apenas si quedan algunas partes con agua del lago Texcoco, pero cuando llegaron los aztecas, allá por el año 1325, el lago ocupaba una superficie notablemente mayor del valle de México.
Con lo dicho hasta aquí, no podríamos encontrar sino un paralelo genérico con lo que les aconteció a los hebreos, y ciertamente no tendríamos derecho a esgrimirlo como un argumento en favor de nuestra tesis.
Pero si consideramos cuidadosamente todos los detalles de la historia de la peregrinación azteca, nos encontraremos con muchas otras circunstancias muy sospechosas.
Helas aquí:
La personalidad de Yahvé era muy parecida a la de Huitzilopochtli. Ambos querían ser considerados como protectores y hasta como padres, pero eran tremendamente exigentes, implacables en sus frecuentes castigos y muy prontos a la ira.
Ambos les dijeron a sus pueblos escogidos, que abandonasen la tierra en que habitaban. Yahvé lo hizo primeramente con Abraham haciendo que dejase Caldea y lo hizo posteriormente con Moisés forzándolo a que abandonase Egipto al frente de todo su pueblo.
Ambos acompañaron “personalmente” a sus protegidos a lo largo de toda la peregrinación, ayudándolos directamente a superar las muchas dificultades con que se iban encontrando en su camino.
Yahvé los acompañaba en forma de una extraña columna de fuego y humo que lo mismo los alumbraba por la noche que les daba sombra por el día, y les señalaba el camino por donde tenían que ir, haciendo además muchos otros menesteres tan extraños y útiles como apartar las aguas del mar para que pudiesen pasar de una orilla a otra, etc.
Huitzilopochtli acompañó a los aztecas en forma de un pájaro, que según la tradición era una gran águila blanca que les iba mostrando la dirección en que tenían que avanzar en su larguísima peregrinación.
Este peregrinar en ninguno de los casos fue de días o semanas. En el caso hebreo, Yahvé, extrañísimamente, se dio gusto haciéndoles dar rodeos por el inhóspito desierto del Sinaí durante 40 años (cuando podían haber hecho el camino en tres meses).
Huitzilopochtli fue todavía más errático y desconsiderado en su liderazgo, pues tuvo a sus protegidos vagando dos siglos aproximadamente, hasta que por fin los estableció en el lugar de la actual ciudad de México.
Si el tiempo que ambos pueblos anduvieron errantes no fue breve, tampoco lo fue la distancia que tuvieron que cubrir. Primero Abraham fue desde Caldea a Egipto de donde volvió a los pocos años.
Pero enseguida vemos a su nieto Jacob volver de nuevo a Egipto (siempre bajo la mirada de Yahvé, que era el que propiciaba todas estas idas y venidas) hasta que, al cabo de unos dos o tres siglos, vemos a todo el pueblo hebreo – por aquel entonces ya numerosísimo – de vuelta hacia la tierra prometida capitaneado por Moisés, pero dirigido desde las alturas por aquella nube en la que se ocultaba Yahvé.
La distancia que tenía que recorrer el pueblo hebreo era, teóricamente, de unos 300 kilómetros; pero Yahvé se encargó de estirar esos 300 kilómetros hasta convertirlos en más de mil.
La distancia recorrida por el pueblo azteca fue mucho mayor, ya que no debió de ser inferior a los tres mil kilómetros, distancia que fue fielmente recorrida por las seis tribus que inicialmente se pusieron en camino.
Ambos pueblos tuvieron que enfrentarse a un sinnúmero de tribus y pueblos que ya habitaban la “tierra prometida” cuando llegaron los “pueblos escogidos”.
Los amorreos, filisteos, jebuseos, gabaonitas, amalecitas, etc., que a cada paso nos encontramos en la Biblia en guerra con los hebreos, tienen su contrapartida americana en los chichimecas, tlaxcaltecas, otomíes, tepanecas, xochimilcos, etc., con quienes tuvieron que enfrentarse los aztecas en su peregrinaje hacia Tenochtitlán.
Ambos pueblos, en cuanto fueron adoptados por sus respectivos dioses protectores, comenzaron a multiplicarse rápidamente, pero sobre todo en cuanto llegaron al lugar prometido y se establecieron en él se hicieron muy fuertes y pasaron a ser los pueblos dominantes en toda la región, avasallando a sus vecinos.
Ambos pueblos llegaron a la cúspide de su desarrollo aproximadamente a los dos siglos de haberse establecido en la tierra prometida.
Ambos pueblos fueron adoctrinados en un rito tan raro como es la circuncisión. Éste es un “detalle” tan extraño que induce a sospechar muchas cosas, entre ellas, que Yahvé y Huitzilopochtli eran hermanos gemelos en sus gustos.
Tanto Yahvé como Huitzilopochtli les exigían a sus pueblos sacrificios de sangre.
Entre los hebreos esta sangre era de animales, pero entre los aztecas la sangre era frecuentemente humana, como en la dedicación del gran templo de Tenochtitlán cuando, según los historiadores, se sacrificaron varios miles de prisioneros, abriéndoles el pecho de un tajo y arrancándoles el corazón, todavía latiendo y sangrante, para ofrecérselo a Huitzilopochtli.
Yahvé, a primera vista no llegaba a tanta barbarie, pero parece que a veces acariciaba la idea. Recordemos si no, el abusivo sacrificio que le exigió a Abraham de su hijo Isaac (y que sólo a última hora impidió) y el menos conocido de la hija de Jefté (Jue. 13).
Este caudillo israelita le prometió a Yahvé que mandaría sacrificar al primer ser viviente que se le presentase a la vuelta al campamento, si Yahvé le concedía la victoria sobre los ammonitas.
Cuando volvía victorioso de la batalla, la primera que le salió al encuentro para felicitarle fue su propia hija. Y Yahvé, que con tanta facilidad le comunicaba sus deseos a su pueblo, no dijo nada y permitió que Jefté cumpliese su bárbaro juramento. Y éste no es el único ejemplo de este tipo.
(Y conste que no decimos nada – para no extendernos – de los auténticos ríos de sangre que el propio Yahvé causó con las continuas batallas a las que forzó durante tantos años a su pueblo, RÍOS de sangre que a veces provenían exclusivamente de su pueblo escogido cuando “se encendía su ira contra ellos” cosa que sucedía con bastante frecuencia.)
Tanto Yahvé como Huitzilopochtli abandonaron de una manera inexplicable a sus respectivos pueblos cuando éstos más los necesitaban. Yahvé – que ya estaba bastante escondido desde hacía varios siglos – se desapareció definitivamente a la llegada de los romanos a Palestina, y Huitzilopochtli hizo lo mismo cuando llegaron los españoles; y a partir de entonces, la identidad de los aztecas como pueblo, se ha disuelto en el variadísimo mestizaje de la gran nación mexicana.
(Es muy dudoso, por no decir imposible, que los aztecas, pese a las promesas de su protector, logren el supremo y desesperado acto de supervivencia de los israelitas, de volver a resucitar como un pueblo de historia y características propias).
Por supuesto, como no podía ser menos, ambos pueblos fueron instruidos detalladamente acerca de cómo habían de construir un gran templo en el lugar en donde definitivamente se instalasen. (Este es otro “detalle”, como más adelante veremos, que ha sido básico en todas las apariciones religiosas a lo largo de la historia).
Por si todos estos paralelos no fuesen suficientes, nos encontramos todavía con otro, que le confieso al lector que a mí me produjo una profunda impresión cuando lo encontré ingenuamente relatado por fray Diego Durán, uno de los muchos frailes franciscanos que escribieron las crónicas de los primeros tiempos del descubrimiento de América, basados en lo que los propios indios les contaban.
El buen fraile, en su relato de las creencias de los antepasados de los aztecas, nos cuenta (por supuesto, con una cierta lástima ante el paganismo “demoníaco” en que se hallaban sumidos aquellos pueblos) que cuando el pueblo entero avanzaba hacia el sur, siguiendo siempre a la gran águila blanca que los dirigía desde el cielo, lo primero que harían al llegar a un lugar, era construir un pequeño templo para depositar en él el arca que transportaban mediante la cual se comunicaban con su dios.
Este detalle de llevar también un arca, al igual que los hebreos, y de considerarla de gran importancia, pues era el vínculo que tenían con su protector, es algo que me sumió en profundas reflexiones y que me hizo llegar a la conclusión de que algunos de estos “espíritus que están en las alturas” – tal como los denomina Sn. Pablo – tienen gustos muy afines.
Y puede ser que no sólo gustos, sino también necesidades, cuantas veces se asoman a nuestro mundo, o a nuestra dimensión, en donde no pueden actuar tan naturalmente como lo hacen cuando están en su elemento.
Todavía como un último paralelo, podríamos añadir lo siguiente: Si el Yahvé de los hebreos tuvo su contrapartida americana en Huitzilopochtli, el Cristo judío, en cierta manera reformador de los mandamientos de Yahvé, tuvo su contrapartida en Quetzalcoatl, el mensajero de Dios, instructor y salvador del pueblo azteca, que, como Cristo, apareció en este mundo de una manera un tanto misteriosa; fue aparentemente un hombre como él, y como él, se fue de la tierra de una manera igualmente extraña, prometiendo ambos que algún día volverían.
Hasta aquí llegaban los paralelos que personalmente había investigado hace ya unos cuantos años; pero la lectura del libro de Pedro Ferriz “¿Dónde quedó el Arca de la Alianza?”, ha dado pábulo a mis sospechas y a mis paralelos, con los detalles que allí aporta.
Uno de ellos es el curioso “cambio de nombres”.
Resulta que Huitzilopochtli tenía la misma “manía” que Yahvé (Abram-Abraham, Sarai-Sara, Jacob-Israel) y hasta que el mismo Jesucristo (Kefas, Boanerges). Y por cierto la misma “manía” que encontramos en los modernos “extraterrestres” que con gran frecuencia les cambian el nombre a sus contactados.
Pero no sólo eso sino que el Moisés azteca – que era el único que hablaba con Huitzilopochtli, según Ferriz – se llamaba “Mexi y su hermana (¡porque también tenía una influyente hermana!) se llamaba Malínal” [Malinalxóchitl].
Pues bien, fonéticamente, Meshi se parece a Moshe (Moisés en la versión fonética castellana), y Malínal a María. Y aunque al lector este paralelo pueda parecerle una exageración traída por los pelos, debería saber que estos “parecidos” en cuestión de nombres propios son algo con lo que nos encontramos frecuentemente en el mundo de lo religioso-paranormal (Krishna-Cristo; Maturea-Matarea, etc.) y son algo normal en el mundo esotérico.
Son chispazos de la Magia Cósmica que escapan a nuestra lógica.
Hasta aquí los paralelos entre el peregrinar del pueblo hebreo y el peregrinar del pueblo azteca.
Si todas estas similitudes las encontrásemos únicamente entre estos dos pueblos, podríamos achacárselas tranquilamente a pura coincidencia casual.
Pero lo que se hace tremendamente sospechoso es que éstas y otras “coincidencias” las encontramos en gran abundancia en muchos otros pueblos de la Tierra, separados por miles de años y por miles de kilómetros.

Fuente: bibliotecapleyades.net

http://veritas-boss.blogspot.com.es/2013/03/yahve-yo-huitzilopochtli.html?utm_source=feedburner&utm_medium=feed&utm_campaign=Feed:+Veritas-boss+(VERITAS+-BOSS)

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Manuel Carballal. - Salvador a veces te acusan de ser poco preciso con los datos, las fechas… ¿Significa eso que tus teorías tienen poco fundamento?

Salvador Freixedo. - Yo si no esta Magdalena (Se refiere a Magdalena del Amo , su esposa), me pierdo un poco. No me acuerdo de los nombres y fechas y siempre le pregunto como se llamaba el contactado tal o el investigador cual, y ella me lo recuerda, pero lo que yo he visto con estos ojos, y he experimentado durante todos estos años, esta ahí, y no puede cambiarlo nadie, aunque no me acuerde de una fecha de un caso.

MC. - Ahora, en esta época de tu vida, sé que estas prestando mucha atención a los círculos de las cosechas ¿es el misterio de moda?

SF. - Si, ahora están de moda. Se dice que es un fenómeno nuevo. Mentira. Es como los OVNIS, que dicen que empezaron en el 47. Falso. Han existido siempre, y con los círculos pasa igual. Ahora están apareciendo círculos en los sembrados, pero también en la nieve, en la arena, en las playas, etc. Explotó hace unos años, en Inglaterra, pero ya hace siglos que aparecían los círculos de las hadas, o círculos que se achacaban a los aquelarres… Siempre han existido. Ahora están en Alemania, en Suecia, hasta en Puerto Rico los he visto yo , aunque no tan complejos como los de Inglaterra.

MC- ¿No te consideras un poco pesimista, al trasmitir con tu obra una poco esperanzadora visión sobre el libre albedrío del hombre? ¿Nos consideras tan manipulados por los dioses de los que hablas?

SF. - La humanidad, como rebaño, va a donde la lleven. En la horrenda historia humana sólo hay guerras, guerras y más guerras, causadas por lo dioses. Guerras estúpidas por culpa de las religiones, las fronteras, los idiomas, las razas… Ahora bien, cada individuo puede hacerse castillo, y mandar a hacer cósmicas puñetas a los dioses.

MC- ¿Y tú como lo haces?

SF. - Pues yo, a mis ochenta años, que cumplo el 23 de abril, intento llevar una vida tranquila. Portarme decentemente con mis semejantes. Leyendo e informándome todo lo que puedo, y sin hacer el mal a nadie. Y sobre todo no me dejo “comer el coco” por nadie, ni de aquí ni del más allá. Yo siempre le digo a los contactados, que no entreguen su mente ni a Dios. Si se le aparece un ser y le dice que es Dios, que lo mande a hacer puñetas.

MC- A pesar de que vivimos en la era de la informática, de Internet, a pesar de que tenemos miles de satélites en el espacio, e incluso alguna nave acercándose a los límites del sistema solar ¿tu continúas opinando que quedan muchos misterios para la ciencia?

SF. - Muchos. Apenas sabemos nada. Mira, uno de mis pasatiempos favoritos, y muy íntimo, en verano porque en invierno no puede ser, es tumbarme en la hierba por la noche, y mirar al cielo. Cuando los perros me dejan, porque enseguida, al verme así, vienen a lamerme y tengo que apartarlos. Pues me echo mirando al cielo, y me imagino que esa bóveda celeste, inmensa, es artificial y que alguien la ha hecho, como esas enormes pistas de hielo cubiertas que he visto en EEUU. Y si ya me maravillo con algunas obras arquitectónicas de la tierra, pues imagina como me siento viendo eso. Y entonces viendo esos miles de estrellas y constelaciones, empiezo a dudar de que todo esto sea real. A veces pienso que vivimos en una especie de holograma proyectado por alguien, y que nosotros mismos somos un holograma. El cosmos en un misterio lleno de misterios.

MC- Ahora que vivimos los conflictos entre católicos y protestantes en Irlanda, el conflicto entre palestinos y judíos en Israel, la crisis entre cristianos y musulmanes tras el 11-S… ¿las religiones siguen siendo la principal causa de muerte en el mundo?

SF. - Las religiones han sido la mejor estrategia de los dioses para dividirnos. Pero yo creo que allá arriba pasa como aquí abajo. Unos quieren que nos peleemos y otros quieren que nos amemos, porque yo creo que los mismos dioses están enfrentados entre ellos. Y dice un proverbio que cuando dos elefantes se pelean, mueren muchas hormigas. Yo recibo todos los libros de OVNIS que se publican en EEUU, y ahora los más interesantes son los que hablan de la “guerra en los cielos”. Muchos ufólogos americanos hablan de casos en que se han visto enfrentamientos de OVNIS, como si allá arriba hubiese una guerra, igual que las que nosotros tenemos aquí por culpa de esos mismos dioses que se inventaron las religiones.

MC- Hablando de Dios y los dioses. ¿Cómo fue la evolución de tu forma de entender los milagros, desde el Freixedo sacerdote al Freixedo investigador de lo paranormal?

SF. - Milagro es como la iglesia llama a los fenómenos paranormales. Ellos creen que es el dedo de Dios el que está detrás de las leyes naturales, rompiéndolas con el milagro, porque es el que las hizo. Pero a eso la parapsicología les llama hechos paranormales, y no hay que acudir a Dios. Aunque algunas veces hay que acudir a los dioses, porque hacen cosas que ya están más allá de la mente humana. Para mí los milagros han sido siempre un tema interesantísimo, porque son una ventana a algo que está detrás. Sobretodo cuando ves que no solo hay milagros en el cristianismo, como yo creía antes, sino que están en todas las religiones.

MC- ¿Pero hay milagros exclusivos de una religión, o son todos universales?

SF. - Están en todos lados, lo que pasa es que la gente no sabe. Los cristianos tenemos los estigmas, por ejemplo, pero yo cuando leí que había místicos musulmanes, que tenían los estigmas de Mahoma, ya empecé a sospechar. Tu acuérdate por ejemplo de aquella celebre batalla que a los cristianos se les aparecía Santiago en su caballo blanco, y leña contra los moros, y al mismo tiempo se les aparece Mahoma a los musulmanes, y leña contra los cristianos, y así, todos a matarse. Para eso les valió el milagro a aquellos pobres demonios manipulados por sus dioses.

MC- En una de las cosas en que coinciden todas las religiones es en que esta vida no es el fin, y tras la muerte existe algo más. ¿Tu crees en el más allá? Y si es así ¿Cómo te lo imaginas?

SF. - Este es mi tema clave ahora, aunque de esto no puedo hablar delante de mi mujer porque se preocupa. Tengo ya 80 años, sé que ya estoy cerca de cambiar de piso, y a estas alturas ya en cualquier momento te vas para el otro lado. Y todavía hay gente que está atontada con Gran Hermano, y con el fútbol. A mi eso ya no me interesa, estoy interesado en lo que hay después. Porque creo que hay mucha gente que muere, y está tan desubicada que no sabe dónde está. Y otros tienen que volver, tienen que reencarnar por imbéciles, porque han desperdiciado la vida con tonterías. Ahora colecciono libros sobre el más allá, y hay algunos interesantísimos. Creo firmemente en un más allá, aunque creo que no es igual para todos. Porque sino nada de esto tendría sentido. Pero no se como es, ni yo ni nadie, y el que diga que lo sabe esta diciendo tonterías. No tenemos ni idea. Creo que para ese tránsito hay que prepararse. Hay que tener la mente enfocada a eso para que cuando llegue el momento sepas donde estás y no te quedes atrás.

MC- Hablando del más allá, ¿Por qué no existen ahora grandes médium de efectos físicos como existían a principios del siglo pasado? ¿Por qué no hay una Eusapia Paladino , un Daniel Douglas Homme , una Florence Cook ?

SF. - Sí los hay. Yo he visto en Brasil cosas increíbles. He visto aparecer fantasmas, a médium hacer operaciones psíquicas espectaculares. Sí hay médium, no tantos como antes, pero los hay. Como Pachita , por ejemplo. Cuando yo llegaba a su casa me saludaba, que tal padrecito, y se ponía una especie de casulla y unas estolas, y empezaba a pasar gente. Ella decía, ya esta aquí el hermanito. El hermanito era Cuautemoc , el último emperador azteca, y era el que ella decía que le poseía. Decía, ya esta aquí, y entonces cerraba los ojos y empezaba a dar cuchilladas arriba y abajo, y operaba siempre con los ojos cerrados. Era una cosa increíble. Yo he mismo he metido el cuchillo en un enfermo con ella. Yo he operado. Como no voy a decir que hay grandes médiums aún.

MC- Pero también hay un lado oscuro en estos temas ¿no?

SF. – Claro. He visto aparecer un fantasma, con un senador, no me acuerdo del nombre, que cada vez que aparecía lo hacía con un estruendo terrible. Veía que aquel hombre casi se moría del miedo. Y he visto suicidios, o contactados que han acabado locos. No, no le recomiendo a nadie que se meta en estos asuntos si no esta muy equilibrado y tiene la cabeza muy bien amueblada.

MC. - ¿Y las apariciones marianas?

SF. - Otro juego de los dioses. Mira me acuerdo un día que estaba con la inefable Pitita Ridruejo en el Escorial, con Amparo , la vidente. Y resulta que llevaron a dos budistas, de estos con el manto naranja, para que vieran el milagro de la virgen. Estábamos allí cuando apareció la Virgen con el perfume a rosas y todo eso. Y cuando acabó todo se fueron hacia aquellos dos monjes budistas, pensando que los habían convertido ya al ver todos el milagro de la aparición y ellos muy tranquilos dijeron, no, son Devas manifestándose. Porque en su religión tienen a los Devas y los Ashuras, como nosotros tenemos a los ángeles, los musulmanes a los Jinas y todo eso. Todo es lo mismo. Yo nací en una familia religiosa.

Mi hermano era jesuita, mi hermana era monja, un hermano de mi padre fue cura, mi padre casi llego a ordenarse, mi madre tenía dos hermanas monjas, y ella era mas monja que sus hermanas, mi primo Darío era jesuita… con una familia así, nací ya destinado. A los 16 años entré en los jesuitas, y en los dos años de noviciado me dieron ese lavado mental bárbaro que te dan. Aún hay días que sueño con sotanas, todavía. Treinta días de ejercicios espirituales, sin hablar con nadie, rezando y rezando. Una cosa tremenda. Y en 1947, cuando llegue al puerto de Nueva York dije, esto es otro mundo. Y después en La Habana, cuando empecé a trabajar con la gente, empecé a pensar por mi mismo, y a deducir que las cosas no eran como me habían enseñado en el seminario. Pero yo se lo debo todo a los OVNIS, porque gracias a ellos empecé a usar mi mente y a ser libre para escoger lo que quería creer, cosa que no había podido hacer antes. Y el día que llegué a la conclusión de que el fenómeno OVNI era real, ese día se me cayó el mundo encima y empecé a replanteármelo todo. ¿Estos seres creen en Jesucristo? ¿Están o no redimidos? ¿Tienen un infierno?… y con esas preguntas internas fui evolucionando.

MC- ¿Realmente es posible la autocrítica espiritual?

SF. - Mi primer libro fue 40 casos de injusticia social , pero en ese libro yo aun defendía la doctrina social de la Iglesia de León XIII , y con ese libro me echó Batista de Cuba, y me mandaron para Puerto Rico. Ahí es donde escribí Mi Iglesia Duerme, y ahí es donde se armó el escándalo y me dijeron mejor que te marches, porque esto ya no esta bien. Y me fui. Entonces escribí El cristianismo un mito más , que fue como reafirmarme en mi crítica a la Iglesia, y después ya empecé a escribir sobre OVNIS y parapsicología. Hasta hoy.

MC. -¿Tu crees que igual que el cristianismo no hace justicia, me refiero a justicia social, a Jesús de Nazaret , no puede ocurrir lo mismo con los otros fundadores de religiones?

SF. – Igual. Mira, cuando se murió Mahoma se dividieron en chiítas y sunitas, que no se pueden ver. Se murió Buda y se partieron en la doctrina mahayana e hinayan. Se murió el fundador, y en todas las religiones empiezan las peleas por el poder, y se pierde el mensaje de su creador.

MC. – ¿Cómo haces parta tener las ideas tan claras y tanta lucidez, leyendo tantos libros al día, dando conferencias, participando en congresos, programas de radio y televisión…? ¿No sufres ningún tipo de desgaste mental?

SF. – Yo, para ejercitar la memoria que a mi edad ya empieza a fallar un poco, me aprendo de memoria poesías. O voy traduciendo al inglés mentalmente, cuando alguien está hablando. Porque la mente hay que ejercitarla como el cuerpo. Y no pienso entregársela a los dioses, sin plantarles batalla…

Algunos libros de Salvador Freixedo

  • - La religión: Entre la parapsicología y los ovnis .Orion, 1978.
  • - Extraterrestres y religión . Daimon, 1980.
  • - Parapsicología y religión . Daimon, 1980.
  • - Visionarios, místicos y contactados extraterrestres. Daimon, 1981.
  • - Porqué agoniza el cristianismo . Quintá, 1984.
  • - Defendámonos de los dioses . Algar, 1984.
  • - Israel pueblo contacto . Quintá, 1985.
  • - Las apariciones de El Escorial . Quintá, 1985.
  • - El cristianismo, un mito más . Quintá, 1986.
  • - Los curanderos . Universidad y cultura, 1987.
  • - La granja humana . Plaza y Janés, 1988. – La amenaza extraterrestre. Bitácora, 1989.
  • - Videntes, visionarios y vividores. Bell Book, 1998.
  • - Un gallego llamado Cristóbal Colon. Casa del Capitán, 2002.FUENTE

http://sabervscreer.wordpress.com/2012/09/02/una-conversacion-con-freixedo/

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Conozcamos un poco más el pensamiento de Salvador Freixedo, aquí en sus participaciones en un programa de televisión (1993) que duró en antena muchisimos años llamado “La Clave”  conducido por José Luis Balbín donde habla de mutantes, abducciones, manipulación en laboratorio de la genética humana, religiones, levitación, extraterrestres.

Tal vez seamos nosotros estos mutantes mentales de los que hablaba Freixedo.

http://www.trinityatierra.com/2012/06/25/salvador-freixedo-sobre-los-mutantes-mentales/

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Los Señores Invisibles del Mundo
Hay que abolir el narcisismo de pensar que «somos los reyes de la creación», que «el hombre es la más inteligente de las criaturas», que «todas las cosas y animales de la Naturaleza están al servicio del hombre» y tonterías por el estilo. Hay que decirles claramente, sin caer en los fanatismos cerrados de las diferentes religiones, que por encima de nosotros hay otros seres inteligentes que, al igual que los hombres hacemos con los animales, intervienen en nuestras vidas directa o indirectamente, sabiéndolo nosotros o sin saberlo.
Y esto tanto a nivel individual como colectivo. Mientras la Humanidad y sobre todo sus dirigentes, no admitan estas tremendas verdades, las cosas irán tan mal como han ido y seguiremos desunidos, desorientados, engañados, haciéndonos permanentemente la guerra y en un estado de desarrollo mental que apenas si ha cambiado en los últimos milenios. Por el contrario, el día que los jefes de la Humanidad asuman esta tremenda verdad el hombre comenzará a abandonar el estado de semibarbarie en que vive y empezará a evolucionar hacia el estadio de superhombre. Pero en la actualidad los líderes del planeta —aquellos «señores visibles de este mundo» que vimos en el primer capítulo— no admiten esta verdad. Es demasiado comprometedora para ellos. Los científicos —que en las cosas entrañablemente humanas son siempre los últimos en enterarse— se ríen de todo esto. Para sus ojos miopes no hay más realidad que la de sus laboratorios y la que se estudia en los textos de la Universidad. Los políticos están demasiado entretenidos en sus juegos de poder; a los militares su amor propio les impide creerlo y prefieren seguir jugando con sus aviones, sus barcos y sus soldaditos de carne; los banqueros están enfrascados acrecentando sus dividendos y jugando a la Bolsa…

Los únicos que lo admiten son los líderes religiosos. Ellos sí saben que hay otras inteligencias superiores al hombre, pero lo malo es que cada uno tiene de ellas una idea diferente, y cada uno cree que su religión tiene la clave para entenderse con ellas. Además, la idea que tienen de estas entidades es falsa por demasiado simplista. Las dividen en totalmente malas y totalmente buenas, convirtiendo a una de éstas en el Dios Supremo al cual lo hacen indirectamente culpable de cuantos errores y males hay en el mundo.

¿Qué tendrá que hacer el hombre evolucionado —aunque sea un solitario— que haya caído en la cuenta de esta tremenda verdad? Lo que deberá hacer una vez que haya tomado conciencia del problema, será adoptar medidas concretas para evitar ser juguete de ninguna de estas entidades. Además, en cuanto esté en su mano, deberá ayudar a que sus semejantes despierten y caigan en la cuenta de tan tremenda realidad, para que la historia humana no siga siendo lo que hasta ahora ha sido: un conjunto de horrores inspirados por ellas y causado inmediatamente por los títeres que ellas han ido escogiendo como sus ministros a lo largo de los siglos. Una prueba de que algunas de ellas nos superan en poder y en inteligencia es el hecho de que después de miles de años de habernos estado manipulando a su antojo, todavía nos tienen sumidos en la duda acerca de su existencia. Y mientras los humanos sigamos dudando que ellos existen y pensando que nosotros somos los «reyes de la creación» no tomaremos en serio el defendernos de ellos y seguiremos siendo manejados a su capricho.

Somos una granja. Una granja de animales racionales. Ésta es una terrible verdad y lo seguirá siendo durante mucho tiempo. Es muy difícil para los animales de una granja rebelarse contra los granjeros porque éstos son más inteligentes y saben prever Ias posibles rebeliones. Y como somos una granja de «racionales» nos hacen creer ideologías que no sólo nos impiden rebelarnos, sino que hasta nos llevan a pensar que es bueno estar sometidos.

A los animales irracionales basta con echarles bien de comer y mantenerlos en un clima agradable para que se sientan satisfechos. Pero a los animales racionales no les basta esto: hay que inventarles «valores morales» que seguir, «ideales» por los que luchar, y con eso se mantendrán entretenidos, peleando los unos con los otros y olvidados del propio progreso y del de la Humanidad entera. Y sobre todo, ignorantes de que están siendo usados. Esos «ideales» y «valores morales» son las patrias, las religiones y las ideologías sociales y económicas en que la Humanidad está dividida y que tanto daño le han hecho.

A base de hechos reales, el mundo que conocemos y adentrarse por el reino del «más allá», que hasta ahora era monopolio absoluto de las religiones y que el cristianismo ha presentado siempre con tintes aterradores. Y hablar de «entidades», «espíritus», «inteligencias» y hasta «extraterrestres» es entrarse en ese «más allá» en el que la psique se siente muy incómoda y se defiende llamando locos a los que hablan de él. He aquí lo que creo acerca de estas entidades inteligentes no humanas:

— Son ordinariamente invisibles al ojo humano.

— Algunas son visibles para los niños de corta edad y para los animales domésticos, que reaccionan con terror ante ellas.

— Otras son invisibles también para los animales domésticos, que sin embargo las detectan con algún sexto sentido, mostrándose muy inquietos ante ellas.

— Son variadísimas y existen enormes diferencias entre ellas. Diferencias mucho mayores que las que existen entre las diversas razas y clases de seres humanos.

— Las hay más inteligentes y más evolucionadas que el hombre y menos que él.

— Proceden de «otros niveles de existencia», que lo mismo pueden pertenecer a este planeta físico que a otros mundos desconocidos.

— Algunas intervienen intensamente en las vidas de los humanos a nivel individual y más aún a nivel social o global.

— Algunas intervienen negativamente o por puro juego sin importarles el que con su interferencia perjudiquen al ser humano.

— Otras interfieren positivamente y tratan de ayudar.

— Creo que abundan más las que interfieren negativamente que las que lo hacen positivamente.

— Algunas de ellas tienen muchas limitaciones cuando actúan en nuestro mundo y todas distan mucho de ser «omnipotentes».

— Todas, incluso las que ayudan, buscan primordialmente su bien propio.

— Algunas se encaprichan con determinadas personas o pueblos y los ayudan abiertamente, y no tienen inconvenientes en perjudicar a otros por ayudar a sus protegidos.

— Viceversa, algunas se encaprichan contra determina das personas o pueblos a los que hacen víctimas de sus bromas pesadas y en ocasiones macabras.

— Alguna especie de estas entidades tiene una gran tendencia a entrometerse en las relaciones matrimoniales o sexuales de los humanos. Con frecuencia le han pronosticado descendencia a parejas de las que por diversas circunstancias no se podía esperar lógicamente que tuviesen hijos.

— Su intromisión en asuntos sexuales no sólo es pronosticando descendencia a parejas de humanos, sino interviniendo ellas en uniones sexuales, apareciéndose en forma humana o haciendo que el hombre o mujer sienta físicamente la cópula carnal con una entidad invisible. Hay miles de ejemplos pasados y presentes.

— Las más evolucionadas pueden influir con mucha facilidad las mentes de los humanos y son no sólo capaces de leer sus mentes sino de hacer que tomen decisiones sin que se den cuenta de que están siendo manipulados.

— Camuflan sus actividades tras fenómenos naturales. A veces hacen aparecer como «extranatural» algo que es puramente natural y a veces, al contrario, hacen que algo que es causado directamente por ellos aparezca como un fenómeno natural.

— No son «puros espíritus» tal como la Iglesia nos presenta a sus ángeles. Estas entidades, incluidos los ángeles del cristianismo, tienen cuerpos físicos compuestos de campos de ondas, algunos de los cuales se pueden detectar en muchos de los aparatos que la tecnología humana usa en la actualidad.

— Por esto, muchas de ellas son muy sensibles a campos electromagnéticos, a radiaciones o a energías sutiles provenientes del mundo atómico y subatómico. Algunas de estas energías producidas por nuestros aparatos o provenientes naturalmente de la Tierra o las bioenergías producidas por las mentes de algunos psíquicos, propician su presencia en nuestra dimensión, mientras que otras la impiden. En el futuro la Humanidad usará estas energías como medio para defenderse de la intromisión indebida de estas entidades o para ponerse en contacto con ellas.

— Algunos de estos seres entran con toda facilidad en el nivel humano, sea por su proximidad a él, sea por su elevado grado de evolución, mientras que otros lo hacen sólo por accidente o con mucho trabajo.

— La lógica de sus acciones con respecto a nosotros es totalmente diferente a la nuestra; por eso en muchas ocasiones no nos podemos explicar lo que hacen, v, menos aún, por qué lo hacen.

— En general no tienen religión tal como nosotros la entendemos. Han superado la infantil idea de un Dios personal y «humanizado»; pero la usan para dominarnos a nosotros, sabiendo el gran arraigo que semejante idea tiene en la mente humana.

— Las más evolucionadas de ellas tienen un gran dominio sobre la materia: suelen manifestarse bajo formas diferentes que pueden variar instantáneamente a voluntad. Otras usan formas variadas cuando se aparecen, pero necesitan tiempo para crearlas y no las pueden cambiar a voluntad. Otras siempre se presentan de la misma forma y por fin otras se manifiestan con su propia forma y no pueden variarla. Las menos evolucionadas, a duras penas pueden manifestarse en nuestro nivel de existencia: únicamente son capaces de hacerlo bajo la forma de luces más o menos grandes; cuando lo hacen bajo formas más sólidas suelen rehuir todo contacto con los
humanos.

— Las instrucciones que las más evolucionadas les dan a sus contactados varían mucho. Muy frecuentemente son sobre materias científicas (por ejemplo para construir un aparato —que en muchas ocasiones nunca llega a construirse o a funcionar— o elaboradas teorías y fórmulas de alta matemática o física. También es corriente que les hablen del Cosmos y del movimiento y origen de los cuerpos celestes. Los contactados de tipo religioso son lanzados a fundar religiones o a reformar las ya existentes, llevándolos esto muchas veces a ser agredidos o muertos por otros fanáticos.

— Otros contactados, en cambio, reciben toda una jerga de conceptos pseudofilosóficos ininteligibles, que la mayor parte de las veces se van a la basura cuando muere el que los recibió, después de haberlos tenido celosamente guardados por años.

— A veces esa jerga plúmbea y llena de disparates encuentra el camino de la imprenta y se convierte en un libro famoso o «sagrado» que entontece las mentes de miles o de millones de hombres. Tal ha sido el caso del Libro de Mormon, el Oashpe, los libros de Urantia, el Libro de la Luz, el Corán, los Vedas, el Zend Avesta, etc., etc., y por supuesto la Biblia cristiana.

— Sin embargo, algunas obras maestras, tanto de la literatura como del arte, han sido dictadas o inspiradas por «ellos».

Éstos son los señores invisibles del mundo. Con frecuencia se me dice que yo libero la mente de la creencia en un Dios grande y único para hacerla esclava de unos dioses pequeños. Pero no es así. Lo que yo pretendo únicamente es informar; es descubrir algo que está oculto; es, si acaso, aconsejar. Lejos de mí el esclavizar a nadie diciéndole que haga esto o deje de hacer lo otro para aplacar o agradar a estos «dioses», tal como hace el cristianismo o las demás religiones con los suyos. Yo no me siento de ninguna manera su esclavo, técnicamente, conociendo su existencia y las malas artes de algunos de ellos, trato de no dejarme utilizar. Pero yo me siento libre y vivo tranquilamente prescindiendo de ellos. No paso la vida muerto de miedo como por siglos han vivido los buenos cristianos, a los que se amenaza durante toda la vida con el infierno.

Yo no temo a estas inteligencias por muy «superiores» a mí que sean. Además, sé que después de esta vida estos «dioses» no tienen nada que hacer conmigo, porque ya no tendrán poder alguno sobre mí. Y hasta tengo la seguridad de que ellos también mueren. En el Cosmos todo lo que vive muere. Y todo lo que muere resucita. Y el nacer y el morir de todas las criaturas es el latir de la vida del
Universo

Muere la bacteria que nació hace solo unos minutos, y muere el hombre después de vivir años, y mueren los planetas después de vivir milenios y mueren las estrellas y las galaxias después de vivir cientos de millones de años. Es la gigantesca sístole y diástole del corazón del DIOS-UNIVERSO. Yo no les tengo miedo a estos pobres diablos que nos observan desde ventanas invisibles. Sencillamente me dedico a hacer lo que creo que tengo que hacer, sin andar mirando a ver si me observan o no y si les agrado o no. Sé que algunos de ellos son más fuertes que yo y me pueden destruir si quieren y sé que otros sólo pueden interferir en mi vida si soy débil o necio, poniéndome a su disposición o incitándolos para que lo hagan. Por eso ahora ya no invoco a nadie en particular y me dedico a crecer internamente, tratando de que cuando me llegue la hora de salir de este mundo haya hecho lo que mi mente me dice que debería haber hecho.

Me limito a hacer lo que hace la hormiga, que laboriosamente traslada la semilla al hormiguero con paz y con diligencia sin importarle si hay algún «dios» humano contemplándola. Naturalmente que si la hormiga supiese que ese «dios» humano que la contempla en este momento, tiene la intención de cogerla y meterla en una caja, lo mejor que podría hacer sería abandonar la semilla y correr a ponerse a buen seguro, porque el «dios» humano tiene poder para hacerlo. Y lo curioso es que por razones totalmente incomprensibles para la hormiga, lo hará sin pensar que con ello hace algo malo. Se siente con derecho porque él es hombre y la hormiga es hormiga. Son las escalas cósmicas, cada una con sus baremos «morales». Pero la hormiga no sabe nada de eso. Ni siquiera que aquel «dios» humano ya se está inclinando en aquel preciso momento para cogerla y meterla en una caja, con una hormiga de otro hormiguero, para ponerlas a pelear; y por eso no se defiende. Lo mismo que a los humanos les ha pasado por siglos; no han creído que existen ciertas inteligencias suprahumanas que se entretienen en hacerlos pelear y por eso no se han defendido nunca de ellas y se han dejado engañar como niños convirtiendo nuestra historia en una montaña de incomprensiones y de odios y en un río de sangre.

Y lo triste es que todavía seguimos igual…

Fuente: Salvador Freixedo, La Granja humana.

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Estimados lectores, cuando comencé con el blog nunca hubiera podido imaginar, recibir un correo así, como los demás, pero de alguien que para mí fue mi maestro.

Su visión del mundo me ayudó a despertar, sus palabras…. estoy hablando de D. Salvador Freixedo

Les pongo aquí el correo que mandó:

 

Estimado Maestro Viejo: mi nombre es Salvador Freixedo y aunque tengo 89 años todavía mis neuronas están bastante afiladas.

He encontrado su página y como veo que ustedes son abiertos a las comunicaciones, a lo mejor me animo a mandarles algo por si les interesa.
Un abrazo y sigan despertando y desasnando a tanta gente.
A continuación su colaboración con el blog

                                              LOS MERCADOS

   Salvador Freixedo

            Desde hace varios meses los siervos de Mammon nos vuelven locos todos los días con los mercados. Que si se retraen, que si no invierten, que si la prima de riesgo o sus parientas las “sub prime” reaccionan así o asao , que si apestan los bonos basura o si doña Ángela favorece o no los eurobonos. Total, escatología crematística en plena fermentación.

            Los banqueros, financieros y economistas siguen ciegamente lo que aprendieron en la universidad y la verdad es que están los pobres más perdidos que un topo en la ópera. El caos financiero de la actualidad sigue unas normas que no se enseñan en las universidades aunque hace muchos años que están escritas. El caos financiero obedece a una estrategia que está por encima del materialismo ciego, crudo y rastrero que conoce y practica la tropa de las bolsas de valores. El caos financiero tiene otras causas y otros fines que no son los que dicen los manuales. Estas causas y estos fines son tan extraños y tan diferentes de la grosera materialidad y codicia de los financieros, que cuando a éstos se les dice la realidad se niegan rotundamente a admitirla.

            ¿Qué es lo que se esconde detrás eso que se llama “mercados”? Dejándonos de rodeos, lo que se esconde es una ingente cantidad de dinero en poder de alrededor de un centenar de individuos que se parapetan detrás de firmas, compañías, “trusts”, familias y sociedades financieras internacionales. Y al decir ingente cantidad de dinero me estoy refiriendo a mares de dinero, a cifras superiores a los PIBS de la mayoría de los países y por lo tanto capaces de hacer tambalear la economía de la mayoría de las naciones del mundo, como de hecho ha sucedido ya en repetidas ocasiones y vemos que está ocurriendo en la actualidad de una manera más descarada.

            Esta ingente cantidad de dinero se viene almacenando desde hace un siglo y para ello se han usado las estratagemas diseñadas entre finales del siglo XIX y principios del XX. Los que controlan este mar de dinero han permitido que a lo largo de todos estos años los economistas y financieros de todos los países se diviertan jugando a diario en las bolsas su  monipodio y acumulen sus pequeñas ganancias. Pero cada cierto tiempo han dado  un golpe en la mesa para decirles a los políticos quién es el que manda. Y en la actualidad, ante la confusión general, permiten con una sonrisa de lástima, que los expertos financieros monten cada mañana el consabido guirigay sobre los mercados y discutan acaloradamente en todas las televisiones del mundo si el Íbex va o viene o si algún inversor ha logrado por fin preñar a la prima de riesgo.

            Esos señores que están detrás de “los mercados” son los dueños de las multinacionales dedicadas a la fabricación de armas, medicinas, industria petrolera y un grupo selectísimo de bancos. (Estos bancos son los que imprimen “ab nihilo” los billetes que luego prestan a lo loco para crear el caos financiero). A  estas cuatro macroindustrias y actividades (propiedad de un reducido número de familias) hay que añadir el control de las drogas a nivel mundial, que aunque la masa ingenua no acabe de creerlo, está por completo en manos de estas mismas honorabilísimas familias. Familias que a su vez están presentes en los gobiernos más poderosos del planeta.

            Por años, mientras se gestaba este estado de cosas, los dueños de los mercados han dejado hacer, pero últimamente les ha entrado prisa por culminar la faena. Y ¿qué es lo que quieren? Quieren ni más ni menos que  dominar el mundo. Quieren que las autoridades nacionales vayan desapareciendo y cediendo todo su poder en manos de un gobierno central que ellos controlarán por completo.  La creación de la ONU hace años, la moneda única europea, los diversos tratados de libre comercio, la quiebra de unos cuantos estados en la actualidad, son pasos que se han ido dando en esa dirección.

            Y ¿por que los multimillonarios dueños de estas industrias tienen la osadía de querer dominar el mundo? Pues porque estos señores –cuyos apellidos son muy conocidos- pertenecen a una especie de hombres envenenados, y más que envenenados, esclavizados. Tienen una mente esclavizada, poseída, y sin embargo se sienten superiores a las masas y las desprecian. Y en este punto es donde mi manera de enfocar el problema de los mercados se aparta radicalmente de la acalorada algarabía que cada día se forma sobre por qué la prima no acaba de dar a luz y por qué las bolsas dan tan mal olor. Los expertos, siguen buscando causas completamente materiales y humanas mientras que yo hago intervenir a otras fuerzas. Los personajes a los que nos estamos refiriendo, consciente o inconscientemente obedecen órdenes de otros personajes mucho más tenebrosos que ya no gustan de mostrarse en público y que lo rehuyen  totalmente. Y tienen muchas razones para ello.

            El dominio del mundo no es la única intención de este contubernio. La drástica reducción de los habitantes del planeta es otra de sus metas. En el mundo entero lo están logrando mediante la aprobación de la ley del aborto y en África se han valido del hambre, del sida y de otras enfermedades que muy fácilmente podrían ser evitadas. Es cierto que el número de humanos sigue creciendo, pero la proporción de nacimientos por habitante está comenzando a decrecer rápidamente. En pocos años Europa apenas tendrá población autóctona.

            Estos individuos  esquivos que no se dejan ver y que se esconden tras la necia palabra “mercados”, son los verdaderos dueños del mundo, pero lo tremendo es que no solo poseen las haciendas de los pueblos sino que poco a poco han ido modificando sus conductas y haciéndose los dueños de sus inteligencias, de sus conciencias y de sus almas.

            Pero este es otro tema que merece ser tratado con más calma y del que “los intelectuales” no quieren oír hablar.

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Un homenaje nostálgico a todos los integrantes de esta charla, en especial a Salvador Freixedo

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